Historia

Orígenes de

Un centro de Cultura y Arte

Historia y arte entrelazados en Tepeyahualco, alma prehispánica de puebla

Tepetlcalli es mas que un hotel , una casona o un edificio;es un testimonio de rica historiay cultura de mexico. Desde sus inicios ha sido un punto de encuentropara artistas y amantes de la cultura y el arte,al igual que personajes importantes de nuestro pais y del extranjero nos han visitado.

En sus pasillos se encuentran esculturas prehispanicas que nos representan a diferentes culturas ; olmecas , toltecas , aztecas , tehotihuacanos, xicalancas y chochopopolocas .

En sus habitaciones se encuentran pinturas y litografias de Salvador Dali, Botero ,pintores contemporeaneos de obras de juan sotelo, Navarrete, esculturas de Botero, Leonora Carrington ,Sergio Bustamante.


Al igual que descubriras muchas experiencias unicas que ofrece nuestro legado e instalaciones.

Estamos saeguros que disfrutaras de nuestyros diversos restaurantes y bares que se enorgullecen  de ofrecer lo mejor de la gastronomia local , se ha convertido en una visita para aquellos que bucan conocer la esencia de una region que es la casa del sol.

El legado de

Don Juventino Limón Limón

Antiguas raices y la visión de Don Juventino

A diez minutos cerca de Tepetlcalli yace la ancestral Cantona (casa del sol) la necropolis mas grande y antigua de mesoamerica que alguna vez albergo a mas de 90 mil habitantes ya que cuenta con basamentos de 7,500 viviendas , se han identificado 27 juegos de pelota, donde toda la necrópolis y mide  aproximadamente 14 km2 y es considerado uno de los principales centros comerciales y ceremoniales del Mexico aracaico.


Juventino Limón Limón, mi padre, siempre en sus conferencias y en todas las intervenciones que tenía sobre el mundo arqueológico, decía que esta región de “sol y hambre” algún día tendría que vivir del turismo y de la historia. Esa fue la consigna de un hombre visionario que por más de 50 años se dedicó a investigar la zona arqueológica, aún no descubierta, de Cantona (Caltonac), cuyo nombre real —decía él— era etimológicamente en náhuatl Caltonac, que significa "Casa del Sol". Juventino era un hombre autodidacta, culto, conocedor de la cultura prehispánica; logró reunir cerca de 5000 piezas que actualmente se encuentran en un museo regional en la misma calle de Tepeticalli.

En mi niñez y juventud, mi principal guía ideológico y filosófico fue Juventino Limón. Así me nació el gusto por la música clásica, la literatura, la cultura y las artes, particularmente la pictórica. A corta edad, en la juventud, logré presentar una primera exposición de pinturas en Cholula, en la Casa del Arte. Tenía una fuerte pasión por la pintura, particularmente por los impresionistas, aunque ellos solamente fueran una distorsión de la pintura clásica.

Sin embargo, el que más me impactaba era Salvador Dalí por su congruencia, ya que su pintura era como él pensaba, vivía y se expresaba: capaz de pintar y dibujar sus sueños de una forma magistral. Eso marcó mi vida, siempre pensando en que sí es posible romper las formas, aunque para esto se requiere cierta locura, como la de Dalí.

También sentía admiración y respeto por artistas como Claude Monet, uno de los iniciadores del impresionismo; sus obras calificadas como Nenúfares e Impresión, sol naciente dan una muestra de esa nueva corriente. Qué decir de Pierre-Auguste Renoir, conocido por sus retratos de la vida cotidiana con un estilo vibrante; Edgar Degas, famoso por sus inmejorables pinturas de bailarinas y escenas de la vida urbana parisina; Camille Pissarro, un artista clave en el desarrollo del impresionismo, inconfundible por sus paisajes y escenas rurales; y Édouard Manet. No podía faltar la primera mujer impresionista, Berthe Morisot, muy conocida por sus retratos y escenas domésticas. Todos ellos dejaron una profunda huella en mi pasión por el arte. Trataba de entender su movimiento, que le dio un giro a la pintura clásica, y de aprender de ellos, de su vida, su parte bohemia y esa parte humanista que los caracterizaba por ser revolucionarios en la pintura.

Salvador Dalí Domènech fue uno de los hombres más destacados del movimiento surrealista, conocido por sus imágenes oníricas y su técnica meticulosa. La persistencia de la memoria es su obra más icónica: presenta sus relojes derritiéndose —inspirados en queso Camembert genial— en paisajes desérticos, una exploración del tiempo y la memoria impresionante. El gran masturbador es otra de sus obras maestras que refleja los temas de la sexualidad, que en esa época (1929) eran un tabú; él los abordó con todas sus críticas. La tentación de San Antonio muestra una parte surrealista, siendo tentado el santo por prohibiciones de riqueza y poder con figuras alargadas. El Cristo de San Juan de la Cruz es una representación inusual de la crucifixión vista desde una perspectiva elevada y con un enfoque en la luz y la sombra. El descubrimiento de América por Cristóbal Colón, una obra monumental que combina elementos históricos y religiosos con el estilo surrealista de Dalí. El rostro de la guerra, pintada en 1940, muestra el horror y la desolación de la Segunda Guerra Mundial. La última cena, escena bíblica con una geometría y simetría impresionantes. El torero alucinógeno, una compleja composición que incorpora múltiples imágenes y símbolos, reflejando el interés de Dalí por la ilusión óptica. El maestro Dalí creo obras pictóricas para ilustrar El Quijote de la Mancha; actualmente Tepeticalli posee 14 originales de esa serie.

Amante del arte y de la cultura, este proyecto nació porque fue el deseo de Juventino Limón que esta zona se desarrollara turísticamente. Así fue como empezamos a reconstruir lo que era una casona de 1870, que se quedó a medias porque nunca alcanzó a ser una hacienda en toda la extensión de la palabra ya que al estallar la revolución solamente quedaron los cimentos y mi abuelo Otilio Limón Cruzado tuvo que emigrar con su familia a la Ciudad de Mexico y abandonar Tepeyahualco.

Con la inspiración y ese historia de Don Juventino realice  innumerables viajes a partir de 1992, recuerdo que para realizar esos viajes me tardaba hasta dos años ahorrando dinero para poder viajar de "mochilazo", dormir en las estaciones de tren o en los propios trenes en trayecto para ahorrarme el hostal —que en ese tiempo costaba $10 o $20 dólares—, estar al pie del cañón en los museos, en los lugares más emblemáticos y más importantes, y poder disfrutarlos, vivirlos y gozarlos profundamente. No importaba la lluvia o la nieve, lo que fuera: había que resistir el tener pocos recursos, pero estar en esos lugares que en ese tiempo eran casi inaccesibles, inclusive para entrar en las fronteras. Lo veían a uno raro porque preguntaban con qué recursos iba uno a sobrevivir, y yo recuerdo que en esos tiempos logré conseguir una tarjeta American Express, que era lo que me permitía pasar en las fronteras.

Fueron experiencias increíbles, vivencias extraordinarias; mi mente está plagada de esos recuerdos que me hacen seguir viviendo intensamente. Como dijera Pablo Neruda: “Confieso que he vivido”.

Estando en Ámsterdam, mis primeras impresiones fueron el Rijksmuseum, el Museo Stedelijk de arte moderno y el Museo Hermitage (filial de San Petersburgo). También el Museo Casa de Rembrandt y el Museo Van Gogh, que alberga la mayor colección de obras de Vincent van Gogh en el mundo, incluyendo pinturas, dibujos y cartas del famoso artista; indudablemente un pintor de cualidades inconmensurables. Viajaba fascinado con todo el arte y la historia recorriendo el mundo.

En Francia, el Museo del Louvre, el más grande y visitado del mundo por su vasta colección de arte y antigüedades, maravilloso. El Museo de Orsay, que alberga una impresionante colección de arte impresionista y postimpresionista con obras de Monet, Van Gogh y Degas. El Centro Pompidou, museo de arte moderno con una extensa colección de arte del siglo XX. El Museo de la Orangerie, famoso por albergar las grandes pinturas de los Nenúfares de Claude Monet, así como otras obras impresionistas y postimpresionistas; genial el lugar. El Museo Rodin, dedicado a la obra del gran escultor Auguste Rodin, con sus esculturas más famosas como El pensador y El beso. Eso es lo que verdaderamente amo de París. Y bueno, qué decir de Montmartre, el lugar de los bohemios, cuna de la creación del impresionismo; por eso París es la Ciudad Luz.

Recuerdo que para llegar a Polonia todavía estaba la Cortina de Hierro. Poder entrar fue muy complicado, porque recuerdo que el tren se detenía aproximadamente dos o tres horas para poder checar los pasaportes y, bueno, unos hablaban alemán, otros no... entonces era un tema muy complejo poder pasar a Polonia. Aun así se logró pasar y llegar a su capital fue impresionante; estaba en todo su apogeo la Guerra Fría. Visitamos los museos: el Nacional de Varsovia, con mucho arte polaco; el Museo Nacional de Cracovia, con obras de Leonardo da Vinci como La dama del armiño, un lugar increíble. También se visitaron varios museos como Auschwitz-Birkenau, el del Levantamiento de Varsovia y el de la Historia de los Judíos Polacos. Con toda la magnitud de lo que implicó la Segunda Guerra Mundial, verdaderamente se puede percibir con toda claridad parte de la maldad del ser humano; también hay que conocerla.

En Bulgaria, la Galería Nacional de Arte alberga una extensa colección de arte búlgaro, desde el Renacimiento búlgaro hasta el arte contemporáneo, y está ubicado en el antiguo Palacio Real, un lugar muy bonito y agradable.

Grecia, cuna de la civilización occidental, alberga una gran cantidad de museos que reflejan su rica historia, arte y cultura, comenzando por el Museo de la Acrópolis. El Museo Arqueológico Nacional, que es uno de los museos más grandes de Grecia y de los más importantes del mundo. El Museo Benaki, que abarca desde la antigüedad hasta la Grecia moderna con arte y objetos históricos. El Museo Bizantino y Cristiano, que alberga una de las colecciones más importantes del arte bizantino en el mundo, incluyendo íconos, frescos y manuscritos. El Museo de Delfos, Olimpia, Rodas, el Palacio de Cnosos... Todos estos museos nos ofrecen una visión profunda de la historia y la cultura de Grecia, desde la antigüedad hasta la era bizantina y más allá, haciendo de Grecia un destino fascinante.

Lo que más me llamó la atención es que, desde la antigüedad, el arte siempre ha estado presente en el hombre, ha sido su parte sublime, y eso es maravilloso. Descubrirlo, admirar la pintura de los grandes maestros, fue mi inspiración para reconstruir Tepeticalli con un toque ecléctico y hacer un hotel muy sui géneris que se diferencie de lo tradicional, de lo clásico; romper con ese esquema y que sea como la casa que los que aman el arte quisieran tener. Por entonces, en algunas de las habitaciones cuentan con obras de Sergio Bustamante, Fernando Botero, Leonora Carrington, Juan Soltero, Navarrete. Con características diferentes, la primera sección de Tepeticalli está dedicada al surrealista Dalí.

Estar en Figueres, viajando de aventón desde Madrid, donde está el museo más importante de Dalí, es impresionante. El contenido de ese museo es formidable, fantástico; estar en el lugar genera una sensación de otra dimensión, Dalí Se vive. Estar frente a cada una de sus obras te hace darte cuenta de que el genio, estaba verdaderamente  "loco" para su época, rompió paradigmas.

Tenía la obsesión de seguir los pasos del maestro. Me trasladé a Cadaqués, donde él pasó muchos veranos de su infancia; es un pintoresco pueblo costero de Cataluña. Ese lugar tuvo una gran influencia en la obra de Dalí. Ahí construyó una casa cerca de Portlligat y vivió con su esposa Gala, su musa; transformó esa casa en un laberinto, como su pensar. Toda esa región fue inspiración para Dalí. En este pequeño pueblo, el vivía en una cabaña de pescadores.  Llegar me costó días en aventones, dormir a orillas de la carretera porque no había transporte público en los 80... ¡un pueblo alejado! Ver esa casa Daliniana me provocó entender sus grandes locuras, y cada vez estar más cerca de interpretar la forma de pensar y la vida del genio. Valía la pena llegar a esos lugares apartados que estaban muy lejos, todavía, de ser lugares de atracción turística del maestro Dalí.

Vi las obras que están en el estudio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde Dalí conoció a otros artistas y escritores que influyeron en su desarrollo artístico. Visité el Museo Espace Dalí en Montmartre, París; este museo cuenta con una extensa colección de esculturas y grabados de Dalí y ofrece una visión íntima de su obra, especialmente de sus esculturas surrealistas. Entre las obras destacadas se encuentran La persistencia de la memoria, y tiene exposiciones temporales. Muy interesante el lugar, que está en el barrio de los bohemios; tomar una copa tratando de revivir los momentos que ellos vivieron, sin darse cuenta de que iban a pasar a la historia del arte, es increíble vivirlo.

Como todos, al final de su vida, después de estar en Nueva York durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial (entre 1940 y 1948), Salvador Dalí compró el castillo de Púbol en Cataluña como un regalo para su esposa, Gala. Todo este conocimiento profundo y cercano a Salvador Dalí me hizo admirarlo más y reconocerlo como uno de los grandes pintores del siglo XX. Por esa razón le dedicamos el área Dalí a las habitaciones, donde también encontraras grandes obras del maestro Fernando Botero, reconocido artista colombiano, famoso por su estilo distintivo que presenta figuras y objetos de proporciones exageradas o voluminosas, estilo reconocido como "Boterismo". Hay muchos temas sobre pintura y escultura, el conecto con muchos artistas latinoamericanos. Algunas de las obras más conocidas de Botero son La familia presidencial, La muerte de Pablo Escobar, Mona Lisa, La última cena, El gato y El caballo. Él era un gran crítico social latinoamericano y dejó una marca indeleble en el mundo del arte con su estilo inconfundible y su capacidad para combinar humor, crítica social y belleza. Obras sobre las que siempre he pensado: "la gordura la hizo belleza". Estas obras las acumulé de las travesías que hacía por el mundo. Es fascinante tener las litografías y documentos; significaban un pedazo de historia que me llevaba de cada museo y en algún momento pensaba que tendrían un lugar y ese lugar es Tepetlcalli.

Siempre amante del arte, lo empecé a plasmar en cada una de las habitaciones, porque están hechas con inspiración: son diferentes, únicas, mágicas. Son un lienzo tridimensional, para lograr ese toque mágico, extraño, de un lugar que al verlo por fuera puede parecer edificación de nuestra arquitectura neoclásica colonial, pero en el que al final los interiores irrumpen, con una fusión eclética de arete.

En la capilla se logró hacer tridimensional El Cristo de San Juan de la Cruz de Dalí;  en la misma  está El Cristo de los cubos, que habla de la espiritualidad de Dalí. Platicando con los carpinteros Rubén Mundo e Hilario Mundo, con el herrero Cristóbal, con los albañiles José Loeza y Alberto Cova, haciéndoles saber quién era Salvador Dalí y mostrándoles gráficas de sus obras, ellos —los albañiles— también tuvieron una gran inspiración, ya que los pisos de las habitaciones tienen remedos de las obras del maestro. ¡Todos comprendieron la locura de Dalí! Vicente Loeza, Julio Hernández (gran pintor tepeyahualquense), "El Camello", Guty... comprendieron la locura de Dalí y realizaron las reproducciones escultóricas de La persistencia de la memoria.

En todo ese cúmulo del pensamiento logramos exponer la obra del gran maestro Dalí. Me llegó una inspiración profunda al descubrir que Juventino Limón, entre todos sus archivos, tenía en su poder 14 obras de Salvador Dalí con sus certificados de autenticidad y que nosotros desconocíamos. Uno de mis hermanos le había encargado empezar a hacer la biografía de Juventino Limón y, en ese buscar documentos para lograr la narrativa en esas cajas polvorientas, unas apolilladas y todo con ese olor al tiempo, es como se encuentran estas 14 obras originales del maestro Dalí. Nos dimos a la tarea de investigar qué fue lo que ocurrió y por qué estaban ahí en ese archivo viejo. Pues resulta que Juventino Limón, en su tiempo, recibió a un viajero que venía del extranjero y le dio asilo; hasta donde sabemos este hombre tenía necesidad de recursos económicos y Juventino Limón, que en ese tiempo tenía una capacidad bonancible, le compró las litografías sin darle mayor importancia. Entendemos que las guardó y las archivó.

Ese maravilloso encuentro con Dalí en Tepeyahualco cambia totalmente mi percepción y mi escenario. Entonces exponemos las litografías, pero además, en una sala de lectura completa, le damos contexto de las principales obras de Salvador Dalí. En esa sala tenemos como invitado a Sergio Bustamante, artista y escultor mexicano conocido por su estilo distintivo y sus obras que a menudo combinan elementos de fantasía y surrealismo. Sus obras son conocidas por su carácter lúdico y su enfoque en temas de fantasía. A menudo presenta figuras humanas y animales con formas exageradas y expresiones caprichosas; sus esculturas suelen explorar temas de sueños, mitología y naturaleza. Por eso es un surrealista muy ad hoc con Dalí, que le da un toque extraño a la sala de lectura.

Creamos un salón inmersivo para recrear la famosa cena de gala de Salvador Dalí del 12 de diciembre de 1971, en el Hotel St. Regis de Nueva York. Esa cena fue un evento extravagante y surrealista, reflejando el estilo único y excéntrico de Dalí. Fue parte de una serie de eventos para promocionar su libro de cocina Les Dîners de Gala, un libro que es una colección de recetas inspiradas en las cenas suculentas que Dalí y Gala solían organizar y que está lleno de ilustraciones y comentarios que reflejan el estilo surrealista del artista.

En Tepeyahualco, en el hotel, en esa área inmersiva se hacen las cenas inspiradas en Dalí y con su loco recetario, con una entrada de su famosa obra El rostro de Mae West (ella encajaba perfectamente en el mundo de Dalí) y un patio donde están representadas las obras más icónicas de Dalí, como La persistencia de la memoria. Es un lugar que por sí mismo te genera una sensación surrealista y que te envuelve en ese mundo místico y onírico de ensueño de Dalí. Es un lugar único en su género en América, e increíblemente realizado en este pequeño pueblo del altiplano de México: Tepeyahualco, Puebla.

En todos los pasillos del hotel se encuentran, en su mayoría, obras prehispánicas muy representativas de todas las culturas mesoamericanas que te llevan a ese pasaje de sentir que estás en un museo. Este eclecticismo me envuelve para sentirme siempre rodeado por arte.

Todo este proyecto se llevó 15 años. Empezamos por el Museo Regional Caltonac para darle el crédito histórico a Juventino Limón, y así iniciamos. En la primera sección se tuvo que reconstruir todo: los techos estaban echados a perder, las paredes destrozadas, basura por todos lados... todo un desorden completo que daba mucha tristeza. El lugar que en su época de oro y en mi niñez era espectacular, ahora estaba en ruinas. Esa misma tristeza me dio la enjundia, el carácter y la reciedumbre para reconstruir y lograr el sueño de Juventino Limón.

Terminamos la primera sección y nos fuimos con la segunda sección, pensando en el confort, en todo lo agradable que debiera ser el lugar. Planeamos el spa para que tuviera un baño turco, un sauna, un vapor y hasta un temazcal. ¿Y por qué buscar ese bienestar y ese confort? Porque aquí, en la adolescencia de mis nueve hermanos, cuando llegaban a visitar a la familia teníamos que dormir en bodegas, entre las mazorcas, entre la paja y en costales. Si bien nos iba, dormíamos en algún colchón en el piso, con un solo baño para todos podernos asear. Todo eso fue motivo de inspiración para poder generar un lugar digno, emblemático, que superara muchas expectativas. De ese vivir nace el deseo de hacer esta magna obra.

Seguimos con la tercera etapa, la surrealista, y está enmarcada en Dalí y Botero. Reconstruimos una cava donde don Juventino hacía sus vinos y su famoso win, que ahora lo tenemos en bodega en un bar donde tienen añejamiento de más de 40 o 50 años; esos recipientes de win ahora se han convertido en un coñac XXX.

Todo se ha hecho con pasión, con amor, con cariño a la tierra que te vio nacer, a tus raíces. Mis razones y motivaciones fueron: si existieron haciendas que fueron emporios, ¿por qué no volver a repotenciarlas para que ahora tengan una misión social de generar empleos para el bienestar de la gente y desarrollar las comunidades turísticamente?

A pesar de esa tenacidad de ser duramente criticado, cuestionado, vilipendiado y agredido por un proyecto que tiene que trascender en el tiempo, a pesar de todas las adversidades, se logró este proyecto. Hoy está dando frutos para esta región de la "Casa del Sol" como un proyecto ancla que está detonando esta región de "sol y hambre", pero que tiene una belleza de montañas, seis lagunas, 15 cráteres, 27 haciendas de una belleza inigualable, una llanura envidiable donde puedes percibir los sonidos del silencio y una paz increíble. Agregándole la zona arqueológica de Cantona (Caltonac), la más grande de Mesoamérica con 14 km² de extensión y sólo el 10% explorado hasta el día de hoy; la más antigua y grande de Mesoamérica por sus características, con más de 70 juegos de pelota, una cantidad no vista de pirámides de diferentes tamaños y un valle de palmas en ese pedregal, con una vista del Cofre de Perote, del Pico de Orizaba y del icónico cerro de Pizarro.

Esa es otra de las grandes razones de por qué este hotel Tepetlcalli: la vida es frágil. Los hombres somos transitorios; ni aun con todas las obras que podamos hacer logramos trascender, porque al final todo se hunde en el tiempo. ¡Pero el poder realizar con pasión y amor un proyecto te da vida! El sueño de Juventino ya está realizado; dejémoslo que crezca y que cambie esta región como él quería.

Lo imposible es posible.

Vinicio Limón Rivera
18 de julio de 2020






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