Sala de Lectura Dali


Dentro de los muros centenarios de la Hacienda Tepetlcalli, se resguarda un rincón donde el surrealismo y la literatura se entrelazan de forma majestuosa. Nuestra sala de lectura dedicada al inigualable Salvador Dalí alberga 14 dibujos originales únicos inspirados en la emblemática obra “Don Quijote de la Mancha” de Miguel Ángel Cervantes y Saavedra, todos bañados con el característico y enigmático estilo de Dalí.

Pero más allá de los trazos y colores, es la fascinante historia de cómo estas obras llegaron a nuestro recinto, convirtiendo a Tepeyahualco en la siguiente sede en México que celebra el legado de este maestro surrealista. Cada pieza, meticulosamente dispuesta, crea un ambiente mágico que, sin lugar a dudas, te transportará a un viaje inolvidable.

Exhibición no disponible ya que las obras se encuentran temporalmente en la expo “200 años del Federalismo en México” en el Palacio de Justicia del Estado de Puebla y regresarán a nuestra hacienda hasta enero 2025.


¿Cómo llegaron quince obras de Dali a Tepeyahualco?

El gobierno de México, encabezado por el General Lázaro Cárdenas, había preparado el asilo de españoles por medio del cónsul general de México en Marsella, Gilberto Bosques. Se recibió a 25 mil refugiados que desembarcaron en Veracruz el 15 de Junio de 1939. Estos venían en cinco barcos: Sinaia, Mexique, Ipanema, Orinoco y Nyassa. Los refugiados tenían profesiones de todo tipo: obreros, campesinos, militares, marinos, pilotos, y hombres de Estado, economistas, empresarios, intelectuales y artistas. David Keymolen, de origen belga, fue admirador de Salvador Dali. Le siguió los pasos, sin saber lo que el destino le deparaba. Keymolen llegó primero a Estados Unidos (1939) y se instaló para desempeñarse como artesano en el forjado de metal; en 1941 nació su interés por el diseño de joyas, que persistió a lo largo de su vida.
Una luz en el tiempo catorce obras de salvador Dali
En la colección de arte de Hacienda Tepetlcalli


Durante su estadía en los Estados Unidos, Dalí no olvidó su tierra, y en 1946 realizó varias ilustraciones que recordaron a su amada patria. Particularmente, destaca su trabajo sobre El Quijote de la Mancha para las ilustraciones de un libro. En este tiempo se organizó una exposición de sus obras en Nueva York, a la que asistió David Keymolen. Al encontrarse con Dalí, platicó con él sobre su vida y las desventuras que vivió al salir de Europa. Al saber que Keymolen también era un refugiado, Dalí le tomó confianza e iniciaron una amistad. Con el tiempo, el artista catalán decidió dejar bajo su resguardo 15 dibujos originales. En 1948, y sin decir adiós, Dalí regresó a España junto con Gala.

Un año después surgieron graves problemas, disturbios y expresiones crudas de racismo en Estados Unidos. Con pesar, Keymolen emigró a México, donde encontró una segunda patria. Asentado en la Ciudad de México, viajó y conoció la cultura local de primera mano. En uno de estos viajes encontró por casualidad, en la estación del ferrocarril, a don Juventino Limón Limón, quien lo guio al andén para viajar a Veracruz. Mientras caminaban, don Juventino invitó al artista belga a visitar la hacienda Tepeticalli en Tepeyahualco, y David aceptó. Durante el recorrido, el belga contó a don Juventino su odisea, desde su huida de España hasta su llegada a nuestro país.

David Keymolen pasó unos días muy agradables en la hacienda, acompañando a don Juventino en sus actividades diarias, el comercio y el campo; en sus tiempos libres, el empresario mexicano contaba a su invitado sobre su pasión por la historia y la arqueología. Gracias a ello, Keymolen habló de los dibujos de un artista español llamado Salvador Dalí que tenía en su poder en ese momento. Dalí no alcanzaba aún un alto renombre y fama mundial.
¿Cómo obtuvo las obras don Juventino? Él le pidió verlos y le gustaron mucho. David le comentó su deseo de venderlos a alguien que los apreciara, y que don Juventino era la persona ideal. Así llegaron a un acuerdo económico justo, y el mexicano compró los dibujos.

Don Juventino guardó los dibujos en sus archivos y, por sus múltiples ocupaciones, quedaron en el olvido por años. Para que no se maltrataran, guardó las obras en un tapanco de la hacienda. A nadie le contó que tenía en su poder esos dibujos de Dalí, ni siquiera a su esposa, doña Sara Rivera Arcos.

Con el fallecimiento de don Juventino, la hacienda Tepeticalli se sometió a una amplia rehabilitación y remodelación; sus hijos supervisaron personalmente el contenido de sus archivos, y para ello dieron vida a la Fundación Caltonac en memoria de Juventino Limón Limón, A.C.

En mayo de 2022 se abrieron las cajas de sus archivos para escribir la biografía de don Juventino Limón Limón, y se descubrieron las catorce obras de Salvador Dalí. Impresionados por el hallazgo, pusieron las obras en manos de la Fundación para exponerlas en la Hacienda Tepeticalli Hotel, Museo & Spa 1870.

Sin pensarlo, don Juventino dejó un gran legado artístico que todos los mexicanos podemos apreciar. Don Juventino Limón Limón y Salvador Dalí jamás se conocieron, pero el destino unió la historia de estos dos grandes hombres para que trasciendan juntos en Tepeyahualco, Puebla, México.

                                                                                                                      Cronista de Tepeyahualco Erwin Otilio Limón Rivera

El escape perfecto te espera.
Asegura tu estancia hoy!

RESERVA el LUGAR IDEAL

Ofertas únicasen tu correo